El juzgado mercantil 3 de Barcelona supervisará la subasta de los activos, que la compañía valora en 30 millones y que son filiales con proyectos solares en España, Italia y Chile. Con lo obtenido se pagaría a parte de los acreedores, entre ellos entidades financieras e Inveready. La sociedad se disolverá y saldrá del BME Growth.
La lentitud en las licencias y la debilidad del mercado fotovoltaico pesaron en la crisis. En 2025 ingresó 5,85 millones y perdió 13,8.