La deudora acudió a la Asociación de Ayuda al Endeudamiento con un pasivo total de 125.799 euros, de los que 82.477 correspondían a la hipoteca de su vivienda habitual. Seguirá pagándola con normalidad y conservará el inmueble, cuya venta no generaría recursos para los demás acreedores.
Ningún acreedor pidió administrador concursal ni se opuso a la exoneración. La magistrada apreció buena fe y los acreedores ya no podrán reclamar las cantidades canceladas.