
El plan no prevé quitas: aplaza vencimientos y convierte más del 40% de la deuda de TWC en préstamos participativos. Quedan al margen bancos, ICO y Sepides, con quienes la compañía negocia por separado; si no hay consenso con TWC, podría intentar afectarlos. Ramón y Cajal e Interpath asesoran a la acerera, que factura más de 850 millones y emplea a más de 500 personas.