
El cierre se gestó este verano, con un ERE para la plantilla, el abandono de todos sus locales comerciales y el cese de su web. La empresa, con más de 10 años de vida, llegó a operar 27 tiendas y facturar 36,7 millones de euros en 2024, con un plan de expansión hacia los 100 establecimientos.
La caída de ventas en 2025, por el cambio de hábitos de consumo y la competencia de plataformas online como Temu, generó tensión de caja pese a la inyección de capital de los socios. La pérdida de confianza bancaria y una deuda ya inasumible frustraron la entrada de un inversor, abocando al cierre.