
La empresa entró en concurso en otoño de 2025 por pérdidas de cosechas y una inversión fallida. El plan, de Clear and Solvency, prevé devolver la deuda en 12 años y prohíbe repartir dividendos hasta 2037. Afecta a Caja Rural de Aragón, Bankinter, CaixaBank, Sabadell, Santander y Deutsche Bank.
La familia Lozano conserva el 25%. La compañía, que facturó 9 millones, abandona la producción directa y alquilará campos y equipos de almacenamiento.