El pasivo estimado inicial es de 2.056.861 euros, frente a un activo contable de 1.258.490. Su plantilla, de unos 300 empleados en origen, no llega ya a 30, todos en ERTE. El interés de los inversores es solo verbal y aún no hay ofertas formales.
Sin interlocutor, peligran los pagos a los proveedores de energía, telefonía y seguridad. De ello depende que las instalaciones puedan seguir abiertas.