
La estación, cerrada desde marzo de 2026, es propiedad municipal a través de La Pinilla S.A., que en 2022 arrendó la explotación a la gestora ahora en concurso, con un pasivo corriente de 1,78 millones de euros según el procedimiento, aunque el Ayuntamiento eleva la deuda a más de 2 millones. El inventario concursal revela que la empresa carece de patrimonio propio, ya que las instalaciones pertenecen al consistorio.
Riaza denuncia además que la gestora subarrendó casi toda la explotación a cuatro sociedades, con rentas conjuntas de 111.000 euros mensuales, superando el límite pactado. El Ayuntamiento busca ahora que la justicia aclare la validez de esos contratos mientras reclama la devolución de las instalaciones.