La estación, abierta en 2008 bajo concesión de Acciona con un canon anual de 36.000 euros, lleva casi un año degradándose pese a las quejas municipales por acumulación de basura, malos olores y actos vandálicos, incluido un reciente robo de cableado que obligó a intervenir a la Policía Foral.
Obras Públicas admitió en noviembre de 2025 que la concesión está en licitación y que reforzó la limpieza, pero el ayuntamiento denuncia que la situación no ha mejorado y reclama actuación urgente.