
El menor no emancipado actúa mediante sus progenitores, con abogado y procurador. Si estos tienen intereses opuestos a los suyos, se nombra defensor judicial. El emancipado comparece por sí solo, pero sigue limitado para pedir préstamos o vender inmuebles hasta cumplir 18 años.
Las deudas del menor no se atribuyen a sus padres, ni viceversa.