
La compañía, con 400 megavatios instalados y un centenar de plantas, arrastraba pérdidas y un fondo de maniobra negativo de casi 35 millones. Asterion ha optado por no seguir inyectando capital y reorientar el negocio hacia Alemania, priorizando redes de calor y almacenamiento energético.
El cierre se produce en un contexto de desplome de precios de la energía solar, que ha caído un 30% desde 2024. La patronal UNEF ha pedido al Gobierno una moratoria de tres años y 900 millones de euros para evitar quiebras en un sector con cerca de mil operadores.