
El fabricante de productos dietéticos no logró el apoyo mayoritario en dos de las cuatro clases de acreedores: préstamos (55,06% a favor) y líneas de crédito (24,22%), ambas por debajo del umbral legal de dos tercios. El plan salió adelante gracias al respaldo unánime de la clase de otras líneas de circulante, que permitió arrastrar a los disidentes al considerarse la empresa viable, valorada en 30,18 millones de euros.
La compañía, familiar y con más de 140 años de historia, presentó el plan en situación de insolvencia inminente, aunque asegura que atraviesa sus mejores resultados en tres décadas y que la operación no incluye quitas.