
De los 2,85 millones, la administración concursal solo cobraría 750.000 euros en efectivo; el resto corresponde a deudas asumidas por el comprador, frente a un pasivo total superior a 9,5 millones. La compañía, que llegó a tener unos 40 empleados, entró en liquidación en marzo tras fracasar su reorganización.
El comprador, ligado al empresario Jesús Juárez Molina, mantendría inicialmente seis puestos y orientaría la planta a bioinsumos agrícolas, con previsión de crecer hasta 24 empleos en cinco años.