El sindicato teme que el propietario, David Engel, utilice el concurso para trasladar las deudas al Fogasa, ya que el invernadero pertenece a otra sociedad del empresario y podría quedar excluido de una eventual venta de la unidad productiva.
La deuda con la empresa de seguridad, imprescindible para mantener la actividad, ya supera los 200.000 euros, lo que pone en riesgo ocho empleos adicionales.