
Los 1.300 empleados de las plantas de Amurrio y Trapaga cobraron hasta agosto, pero las pérdidas de 88 millones en el primer semestre dejaron la caja en solo 21 millones a 30 de junio. El 8 de septiembre habrá una reunión con los sindicatos para abordar el pago de nóminas.
La compañía cuenta con 24 millones en existencias cuya venta podría aliviar la tesorería, mientras persiste la investigación judicial sobre presuntas comisiones ilegales ligadas al rescate de la empresa.