
Los concursos multiplicaron en cualquier caso casi por siete la cifra registrada en 2007 -antes de la explosión de la burbuja inmobiliaria en el país-, año en que se declararon 1.147 de las antiguas suspensiones de pagos.
Del total de deudores concursados el año pasado, sólo 646 representaban a personas físicas sin actividad empresarial, mientras que 6.392 correspondieron a empresas.