
La compañía, propietaria de un complejo petroquímico de polietileno en Nanchital, Veracruz, ha diseñado un proceso «prepackaged» —con el apoyo previo de todas las partes relevantes— que le permite acudir al procedimiento concursal estadounidense con un plan de reorganización ya negociado. La empresa estima que el proceso concluirá en un plazo de entre 60 y 90 días, tras el cual las operaciones continuarán con normalidad y sin ninguna interrupción.
El acuerdo contempla una reducción de la deuda sénior total desde aproximadamente 2.500 millones de dólares hasta unos 1.600 millones, lo que supone un alivio de más de 920 millones. Para financiar la reestructuración, Braskem S.A. —accionista mayoritario con el 75% del capital— inyectará un total de 476 millones de dólares, de los que unos 126 millones ya habían sido desembolsados antes de la presentación del concurso. Concluida la reorganización, Braskem mantendrá una participación mayoritaria en la sociedad resultante, mientras que Grupo Idesa y sus filiales continuarán como principal accionista minoritario.
El plan contempla igualmente el pago íntegro a los acreedores ordinarios y a los proveedores comerciales, conforme a las mociones de primer día y al plan de reorganización registrado ante el tribunal. Los salarios y beneficios de los empleados seguirán abonándose con normalidad durante todo el procedimiento.
El complejo petroquímico de Nanchital, que entró en funcionamiento en abril de 2016 y tiene capacidad para producir 1,05 millones de toneladas anuales de etileno y polietileno, costó 5.200 millones de dólares y ha operado de forma sistemática por debajo de su potencial. La causa principal reside en el déficit crónico de suministro de etano por parte de la petrolera estatal Pemex, materia prima imprescindible para la producción de polietileno. En el segundo trimestre de 2026, la planta trabajaba apenas al 43% de su capacidad instalada.
La situación financiera se deterioró de forma acelerada a partir de noviembre de 2025, cuando Braskem Idesa comenzó a incumplir de manera reiterada los pagos de intereses de sus bonos, que en consecuencia fueron rebajados a la categoría de bono basura. Este contexto se produce, además, mientras la propia Braskem S.A. atraviesa sus propias negociaciones de reestructuración: a finales de junio de 2026, un tribunal brasileño le concedió protección de acreedores por 60 días.
La reorganización cuenta con un amplio equipo de asesores especializados:
Con el plan consensuado ya presentado ante el Tribunal de Quiebras del Distrito Sur de Texas, Braskem Idesa aguarda la confirmación judicial que le permita salir del procedimiento en el horizonte previsto de dos a tres meses, con una estructura de capital más liviana y la producción en proceso de normalización.