La caída del Reggaeton Beach Festival (RBF) no solo ha dejado a miles de asistentes sin música y a decenas de trabajadores sin cobrar; también nos ha dejado un espectáculo grotesco de acusaciones cruzadas en los despachos.
La entrevista de hoy en Crónica Global a Ian Cerruti, heredero del imperio de moda italiano y brevísimo administrador de esta cita musical, deja en evidencia la evasión de responsabilidades por todas las partes implicadas en este affair.