
Ambas partes han confeccionado una Guía de Buenas Prácticas que incluye 24 recomendaciones acerca de la interpretación de las disposiciones aplicables a la tramitación de los procedimientos concursales. Este entendimiento se basa en los criterios reiterados por parte de los tribunales y pretende evitar someter a la decisión de los juzgados discrepancias cuando las cuestiones que contempla la guía ya han sido resueltas judicialmente.